Mensaje Inaugural:
La importancia de promover la salud materna en México
Institución:
Fondo de Población de las Naciones Unidas en México
Ponente:
Arie Hoekman
Representado por Sandra Samaniego
Oaxaca de Juárez, Oax., 21 de febrero de 2008.
Expreso nuestro agradecimiento a los Comités por una Maternidad sin Riesgos de Chiapas, Guerrero y Oaxaca por la invitación al Fondo de Población de las Naciones Unidas a esta Primera Reunión Técnica de Promoción de la Salud Materna. Saludo, asimismo, a todas las instituciones y organizaciones que participan en el objetivo común de lograr que la salud materna sea una realidad en todos los contextos de este país.
Un día, no hace mucho tiempo, en algún lugar del mundo que pudo ser cualquiera, una mujer acudió a la clínica con signos de complicaciones en un embarazo avanzado. El médico pidió al esposo que la internara en un hospital donde hubiera el equipo necesario y personal calificado. El hombre dijo que lo haría, pero prefirió llevarla a su casa, ya que el dinero que tenía ahorrado estaba destinado a otras cuestiones que él estimó más prioritarias. Doce días después tuvo que internarla en el hospital en estado muy grave; ahí murió”.
¿Por qué ocurrió esa muerte? ¿Por qué han muerto en el mundo ya 70, 487 mujeres en 2008?
Estas muertes no han debido ser. No deben seguir ocurriendo las 1,440 que se presentan diariamente en el mundo. Ninguna mujer debería morir al dar a luz.
No obstante, cada minuto, se agrega otra mujer a las que mueren a causa del parto. Cada minuto, esa pérdida sacude a una familia y pone en peligro el bienestar de los hijos sobrevivientes. Además, por cada mujer que pierde la vida, hay 20 o más que padecen graves complicaciones, desde infecciones crónicas hasta lesiones discapacitantes, que tienen graves efectos sobre la calidad de la vida no sólo de las propias mujeres, sino de sus familias.
La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de El Cairo y los Objetivos de Desarrollo del Milenio exhortan a lograr una reducción del 75 por ciento en la mortalidad materna entre 1990 y 2015, así como el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva que ya es otra de las metas del Objetivo 5. El mandato del UNFPA incluye como una prioridad el mejoramiento de la salud materna y asume el compromiso de ayudar a los países a alcanzar esos objetivos.
En México la tasa de mortalidad materna ha mostrado un ligero descenso, de 73 a 59 muertes por cada 100 mil nacidos vivos entre 2000 y 2005. Este ritmo de reducción no nos llevará a alcanzar la meta correspondiente de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015. Por ello, hay que redoblar los esfuerzos, más aún si se considera que las desigualdades al interior del país plantean dificultades significativas. El riesgo de morir por causas asociadas a la maternidad se incrementa en estados donde la marginación es alta y donde se concentra la población indígena, como es el caso de Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En el año 2003, 42 por ciento de las muertes maternas se concentraron en sólo 100 municipios, de los 2,451 existentes en el país. Es así que la mortalidad materna se asocia con desigualdades en la calidad, el acceso y la integración de los servicios públicos de salud. No es de extrañar, por ello, que a el 99 por ciento de las muertes por causas relativas al embarazo ocurran en países en desarrollo.
Para reducir la mortalidad materna, el UNFPA propugna principalmente las siguientes estrategias:
- Que todas las mujeres tengan acceso a anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y planificar sus familias.
- Que todas las embarazadas tengan acceso a la atención del parto por personal capacitado.
- Que todas las mujeres que padezcan complicaciones tengan acceso oportuno a servicios de alta calidad para la atención de emergencias obstétricas.
- Que los hombres se conviertan en aliados de sus parejas. (De hecho ese fue el tema de reflexión del pasado Día Mundial de la Población.)
- Que las comunidades conformen un sustrato de apoyo a la salud materna.
Aquí, en Oaxaca, el UNFPA ha tenido la fortuna de haber podido contribuir, junto con varias instituciones –entre ellas, la Secretaría de Salud del Estado, el Programa de Jornaleros Agrícolas, el IMSS, el Consejo Estatal de Población y el Comité Promotor por una Maternidad sin Riesgos- al desarrollo e institucionalización de un modelo sumamente exitoso. Se trata de Paso a paso, cuida el embarazo, construido e impulsado por el Grupo de Estudios sobre la Mujer “Rosario Castellanos”. Este modelo de intervención contempla los temas de equidad de género, salud sexual y reproductiva, prevención y atención de la violencia familiar y derechos sexuales y reproductivos, como alternativa para abordar la problemática de la mortalidad materna de manera integral, con especial atención a la población indígena y migrante.
En muchos países, la pobreza y las profundas desigualdades entre mujeres y hombres limitan la posibilidad de que las mujeres planifiquen sus embarazos. Hay al menos 200 millones de mujeres que quieren utilizar métodos de planificación familiar, pero carecen de acceso a la información y a los servicios y no cuentan con el apoyo de sus parejas, esposos y comunidades. Incluso, las mujeres que sí utilizan algún método se benefician con la participación masculina en la toma de decisiones. Así, se estima que las usuarias que cuentan con el acuerdo de sus parejas tienen en promedio 2.8 hijos nacidos vivos, mientras que aquellas cuyas parejas están en desacuerdo tienen 3.6 hijos en promedio.
La intervención de importancia más crítica para la maternidad sin riesgos es que cada parto sea atendido por personal de salud capacitado, y que se disponga de transporte para recurrir a una atención obstétrica en caso de emergencia. Cada minuto, 110 mujeres padecen complicaciones del embarazo. Un 15% de todos los alumbramientos resultan complicados por trastornos potencialmente mortales. Estas complicaciones, en su mayoría, pueden evitarse si las mujeres cuentan con atención oportuna y calificada. No obstante, en la actualidad, en el mundo en desarrollo, sólo un 58 por ciento de todos los partos reciben este tipo de atención. Además, en muchos lugares, no se dispone de atención obstétrica de emergencia o ésta es inaccesible debido a la distancia o al costo del transporte.
Es necesario que los hombres estén involucrados desde un primer momento en el embarazo, que comprendan las necesidades de atención de la salud y los posibles peligros que se suscitan a lo largo del embarazo y el parto. Ellos y, en general, las comunidades pueden hacer la diferencia, al contribuir a que las mujeres obtengan con toda oportunidad la atención que puede salvarles la vida durante el embarazo y el parto.
Los y las jóvenes también enfrentan obstáculos, por razones de género, para ejercer sus derechos reproductivos. Los costos y los riesgos del embarazo precoz ponen de manifiesto la necesidad de cambio. En todo el mundo, cada año 14 millones de niñas adolescentes (15 a 19 años de edad) dan a luz. Para este grupo de edades, las complicaciones del embarazo y el parto son la principal causa de defunción, y uno de los principales factores es el aborto realizado en malas condiciones.
Los jóvenes varones requieren mejor acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva, a modelos de comportamientos positivos, así como a oportunidades de cuestionar nociones profundamente arraigadas en la construcción de la masculinidad, que son restrictivas y pueden colocar a ellos y a sus compañeras en situaciones de riesgo.
Otro de los factores asociados a la salud de las mujeres es la violencia familiar. En todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia y una de cada cuatro ha sido víctima de violencia durante el embarazo. En México, cada año mueren alrededor de 1 250 mujeres mientras están embarazadas o en los 42 días después de terminado el embarazo a causa de violencia familiar o institucional, muchas de ellas indígenas.
El UNFPA exhorta decididamente a la colaboración con hombres y mujeres en apoyo a la igualdad y la equidad de género, para asegurar la adopción de decisiones consensuadas sobre cuestiones de sexualidad y salud reproductiva. Promueve, en ese sentido, que los hombres comprendan su papel y su responsabilidad en respetar los derechos humanos de las mujeres, en proteger su salud y la de sus compañeras, en apoyar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva; en prevenir el embarazo no deseado; en reducir la mortalidad y la morbilidad maternas; en detener la propagación de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH y SIDA; en compartir las responsabilidades del hogar y la crianza de los hijos e hijas, en eliminar las prácticas nocivas y la violencia por motivos de género. En pocas palabras, el UNFPA busca que mujeres y hombres, juntos, construyamos una sociedad mejor.
En nombre del Fondo de Población de las Naciones Unidas reitero a al Comité por una Maternidad sin Riesgos de Oaxaca y a cada una de las instancias que lo conforman, nuestro agradecimiento por su invitación a esta Primera Reunión Técnica. Los resultados de la misma serán de la mayor importancia para el Fondo de Población, toda vez que, a la luz de las perspectivas actuales de la salud materna, se analizarán tanto los retos que el Sector Salud enfrenta para que se pueda cumplir el quinto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, como las estrategias que habrán de adoptarse. De aquí saldrán acuerdos operativos concretos. El UNFPA se compromete firmemente a ser parte de este gran esfuerzo, en el que también están involucradas organizaciones de la sociedad civil, de la academia y, desde luego, el Comité Nacional y los Comités por una Maternidad sin Riesgo de los estados mencionados.
Finalmente, considero más que propicio el marco de esta relevante ocasión, para hacer un amplio reconocimiento a la labor que ha desempeñado la doctora María del Carmen Elu Cayado al frente del Comité Nacional, y aun desde antes, en hacer visible y posible el derecho de las mujeres a una maternidad libremente elegida, segura y plena. Por más de treinta años ha luchado, desde diversas trincheras, por que las mujeres no mueran por causas evitables, como son el embarazo y el parto. Sabemos que está próxima a dejar la estafeta al frente del Comité Nacional por una Maternidad sin Riesgos, pero tenemos la seguridad de que desde donde se encuentre, seguirá luchando incansablemente por una causa que es ya parte de su vida. Asimismo, expresamos también nuestro reconocimiento a la doctora Graciela Freyermuth Enciso, cuya entrega, sólida formación y larga trayectoria, aseguran que será una muy digna sucesora.
Termino deseándoles el mayor de los éxitos en sus deliberaciones, ya que considero, uniéndome a las palabras de la propia doctora Freyermuth, que “… el proceso de la muerte materna podría constituirse en el mirador a través de cual fuera posible analizar las formas en que las personas se relacionan y montan una serie de estrategias -sociales y familiares- en torno a la salud; y de qué manera las asimetrías, desigualdades, diferencias, consensos y apoyos mutuos entre hombres y mujeres (…) se entretejen a lo largo de la vida para construir formas particulares de morir.”
Muchas gracias.